Durante años fue un paraíso para los fanáticos del pejerrey y la tararira, un clásico de la Ruta 2 y un punto de encuentro obligado para pescadores de todo el país. Sin embargo, el panorama actual es muy distinto al que muchos recuerdan. Un reciente comunicado oficial confirmó una noticia que entristeció a toda la comunidad vinculada a la pesca deportiva y al turismo rural. Pero detrás de esta pérdida hay más que solo una laguna vacía.
Una sequía histórica y obras mal ejecutadas
La Laguna Salada de Monasterio se ha secado por completo, una situación que sus administradores venían alertando desde hace meses. Según explicaron, el fenómeno no se debe únicamente a la sequía que afecta a la región, sino también a intervenciones humanas sobre el sistema hídrico.
- Las obras hidráulicas realizadas en el río Salado habrían alterado gravemente el comportamiento de las napas freáticas.
- Como resultado, el nivel freático descendió hasta el punto de hacer imposible la recuperación del espejo de agua.
- Esta laguna, que en sus mejores épocas alcanzaba 7 metros de profundidad en sus 600 hectáreas, hoy está completamente seca.
Impacto ambiental, económico y social
La desaparición del agua no solo afecta el paisaje y la fauna, sino también a una comunidad entera que giraba en torno a esta laguna.
- La actividad de cría de pejerreyes y tarariras fue el motor económico de la zona por más de una década.
- Se pierde un espacio que también servía como unidad productiva y generadora de empleo.
- El cierre de la laguna afecta al comercio local, al turismo y a numerosas familias de la zona.
- También se menciona en el comunicado que otras lagunas cercanas, como la Segunda de Rosas, han sido impactadas negativamente.
Un adiós cargado de historia y esperanza
La administración de la laguna compartió su mensaje con tono de despedida, pero también con gratitud.
- Agradecieron a medios de comunicación y visitantes por todos los años compartidos.
- Miles de historias de pesca y vida al aire libre quedaron grabadas en este espejo que parecía eterno.
- Aunque el lugar cerró sus puertas como espacio de pesca, el predio mantendrá operativas las áreas de camping y cabañas, apostando a una reconversión.
Llamado a la investigación y la justicia ambiental
El comunicado también incluye una solicitud firme: que se investigue lo sucedido y se responsabilice a quienes, por acción u omisión, provocaron esta pérdida.
- Se pide una investigación sobre las obras hidráulicas y sus consecuencias ambientales.
- El reclamo busca no solo justicia por La Salada, sino también por otros recursos naturales afectados en la región.
Qué puede pasar en el futuro
Aunque la situación actual es crítica, desde el predio no pierden la esperanza.
- Confían en que algún día, las condiciones naturales y técnicas permitan la recuperación del ámbito.
- En ese escenario, se retomaría la actividad pesquera y se volvería a abrir al público.
La Salada de Monasterio hoy es un símbolo de lo que puede ocurrir cuando la gestión ambiental no es una prioridad, pero también representa la resiliencia de una comunidad que, pese a todo, sigue apostando al futuro.