Fernando Báez Sosa fue asesinado por ocho rugbiers y Lucio Dupuy murió a manos de su madre y su madrastra, que habían pasado años torturándolo y abusando de él.
Entre ambos casos, hay una aberrante coincidencia, que descubrieron los peritos encargados de realizar las autopsias correspondientes.
De terror
En la autopsia del menor asesinado por Magdalena Espósito y su pareja, Abigail Páez, se constató que el pequeño tenía hematomas en varias partes del cuerpo.
El golpe más llamativo se encontraba en el glúteo derecho, junto a una marca de zapatilla en la espalda. “Como si lo hubiesen pisado“, explicó el médico forense Juan Carlos Toulouse.
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En el caso de Fernando Báez Sosa, la marca del calzado estaba en su rostro. “De 6,5 centímetros de largo por 2 de ancho. Se contrastó la huella y pertenece al ciudadano Máximo Thomsen”, aseguró la especialista que realizó el examen.
Otra aberrante coincidencia: el uso de violencia extrema
El médico forense que se encargó de hacer la autopsia al cuerpo de Lucio reveló que “en 27 años de profesión nunca vi algo así“.
Y agregó: “Es un nene que presenta varios politraumatismos recientes, y otras que son de vieja data, es decir que fue violentado desde hace tiempo”.
Por su parte, Diego Duarte, el forense de la Policía Científica que realizó la autopsia al cuerpo de Fernando Báez Sosa, declaró algo similar a su colega: “Nunca vi algo semejante, no había forma de salvarlo”.